LA MAESTRA Y EL ALUMNO

Ayer fui a la playa  pensando siempre en Ella, entre unas  rocas encontré  una estrella de mar. ¡Es hermosa!  Mañana  tengo clases con mi Maestra, toda la materia la interpretaré en esta estrella, el centro es la retórica, cada una de sus puntas corresponde a cada una de las cinco partes de la retórica. Esta  será la clave para dirigirme a ella, algún  día  podré decirle todo lo que siento  por ella.
         Una de las cinco puntas de esta estrella, corresponde a la Elocución con la cual tendré  que encontrar la mejor expresión, cuando llegue el día que me dirija a ella.
La segunda punta de mi estrella corresponde a la memoria, esta es la facultad de conservar las ideas anteriores adquiridas, recordar todo lo que siento  por ella, cuanto la amo, eso no debo olvidarlo si lo olvidara estaría  perdiendo  la memoria, eso sería también perderla a  ella.
 La tercera punta de mi estrella es la invención,  esto  es, inventar ficción, hallazgo, descubrimiento, creación,  elección de los argumentos y de las ideas empleadas para expresar un asunto ¿Cuál es el asunto que me concierne? ¡El amor que siento por ella! Debo crear para ella el más hermoso de todos los poemas, inventar la belleza creada en un juego de palabras que solo ella sabrá  interpretar.
 La cuarta punta de mi estrella  corresponde a la disposición, tener la libre  disposición, el arreglo correcto para un discurso como será una declaración de amor o un acontecimiento; declarar mi amor es un acontecimiento.
 La quinta punta de mi estrella es la pronunciación como debo pronunciar mi discurso dirigido a ella, un recital con autoridad,  las más hermosas palabras en una perfecta dicción;  debo ser lo suficiente elocuente para que ella se interese en mí, que se dé cuenta que existo.

         Me duele extraer esta hermosa estrella del mar que vive aquí  entre estas rocas le estoy quitando la vida, creo que en una cartulina dibujaré  una estrella con su centro y sus cinco puntas. La miraré  por última vez y la devolveré  al mar para que estas pequeñas olas la acaricien. Caminaré  por la playa en esa blanca arena llena de niños, señoras y hermosas jovencitas corriendo de un lado a otro, vendedores, pelotas, raquetas, gritos y risas invadiendo el ruido o rugir de las olas algunos botes pequeños de pescadores artesanales.
                                                                                            
Caminar y caminar con ella en mis pensamientos siempre me sentaba en el primer asiento en silencio, me concentraba mirando sus piernas, con esas medias oscuras dejando ver sus rodillas yo en mi imaginación  tocaba sus muslos con ambas manos, arrodillado subiéndolas  poco a poco hasta sus caderas, su cintura, llegando a sus pechos ahí  junto a ella besando su cuello sintiendo sus cabellos en mi cara. ¡Hay no! ¿Por qué la amaré tanto? No era bueno soñar en clases pero es lo que yo hacía, no sólo en clases en cada minuto, cada  segundo, la tenía  presente. ¡Mi Andrea! Sus clases para mí son como  un poema, su voz una lírica poética, su dicción la suma de un centenar de letras formando palabras mensajeras del conocimiento literario.
        
Si mis compañeros descubrieran mi amor a la maestra se reirían pero es algo tan arraigado que no puedo controlar,  cuando  me mira para entregarme alguna prueba y paso a paso se acerca  a mi pupitre siento que me sumerjo  en ese mar azul de sus ojos que me miran, siento que mi mirada y la suya se entrelazan en la atmosfera, como si se adueñara en todo el espacio  que nos separa, sus ojos  azules  y negros los míos son dos látigos con fuerza y con suficiente brío para  enlazarse en esa mirada inquebrantable solo de ella y mía.
        
Cuando vuelve al pizarrón con sus corvas a la vista,  siento  deseos de correr e hincarme y besar esas corvas blancas formando una cintura entre  sus muslos y  sus piernas o besar sus tobillos que son como dos nudos amarrados a sus pies que la llevan a recorrer el mundo. Termina la clase todos se van, yo también  me voy con su mirada, con mis sueños que navegan en su existir.
        
Ese día entró como siempre a la sala; venía con un traje sastre color marrón, su cabellera suelta, el libro de clases en un brazo, su cartera en el otro, pasó        lista, Andrés  repitió,  si era yo, no contesté  porque estaba ensimismado contemplándola, un compañero  me dio una palmada en la espalda,  contesta hombre, me dijo.
         Sí, me levanté. Presente, respondí.
         Al terminar  la clase dijo: Si a alguno le gusta escribir como tarea un cuento, o un poema  o un ensayo. ¡Un cuento!  Respondieron algunos, yo  guardé  silencio pero escribiría un cuento para ella, una fantasía me fui a casa corriendo tenía  que escribir  ese cuento, un cuento maravilloso, de ella y mío, un cuento poético.

CUENTO  EN EL OLIMPO

         Había  un paraíso habitado sólo por  Dioses  y princesas, una princesa que aún no era Diosa muy hermosa pretendida por los dioses, ella ya estaba enamorada de un príncipe que tampoco era dios, ambos se amaban intensamente.
         Los dioses se reunieron para acordar quién  sería el afortunado para desposar a la princesa, pasando a ser una Diosa, uno de ellos el más poderoso que el resto fue el afortunado, hicieron los preparativos para efectuar la boda. Una  doncella fue por la hermosísima princesa de nombre Andrea para acicalarla y prepararla para la boda ella se reveló y lloraba y lloraba si ella amaba  a Andrés no podía  contraer matrimonio que no fuera con el ser amado. Había  una puerta, la puerta del destino, los que cruzaban esa puerta  eran alcanzados por un rayo, este  rayo los transportaba a la tierra y en ese lapso un largo viaje que duraba casi un año olvidando todo. Transformándose  en seres mortales. Andrea desesperada logró  arrancarse, alcanzando la puerta del destino donde fue alcanzada  por un rayo. Andrés sin poder controlar su dolor la siguió  pero fue detenido por los guardias  que envió  el dios presunto novio. El príncipe fue apresado y encadenado allí donde no perdura el tiempo como en la tierra donde la gente envejece y muere. El joven enamorado lucha y lucha para deshacerse de las fuertes cadenas lo que no fue posible.
         Habían pasado treinta años, entonces  vino el dios novio riéndose  le manifestó  ya no la encontraras aunque la busques. Debe estar vieja, fea, con esposo e hijos, imagínate si te aventaja por treinta años, Jajaja soltando las cadenas de su prisionero. Al instante el prisionero corrió  a la puerta del destino, donde fue alcanzado por un rayo, traído a la tierra.  El, la iba a buscar y la encontraría como fuera la iba a encontrar.

         En la clase siguiente Andrés  leyó su cuento, no dio nombres pero terminó  cuando el joven príncipe pasó  la puerta del destino treinta años después  que la princesa.
         Es un cuento de amor manifestó  la maestra. Corto y preciso; todos los que trajeron un cuento tienen una nota adicional.
         Andrés  se sintió  muy  feliz al leerle el cuento, fue como haberse sacado algo de lo  más profundo de su alma. En silencio pensaba horas enteras, en un lugar apartado.

MAESTRA MIA:
 Recorreré  tus montes,
 Como escalar los volcanes, que irrumpen en la cordillera,
 Cuando llegue a tu pubis,
 Coronación de un nuevo destino,
 Gruta secreta donde guardas la luz
 De un nuevo despertar,
Puerta de la vida, del amor, del placer
 Déjame  viajar en ti, llévame al infinito,
 Lánzame en tu rayo,
 Para tomar una estrella
 Y posarla en tu vientre,
 Déjame habitar en ti por un segundo,
Desplegando rayos, para caer extenuado
 En una fatiga  de amor, de placer.
Estremeciéndome en coitos divinos,
 Quiero navegar, en el oleaje de tu cuerpo,
 Bordar tu cáliz,  en encajes, blancos o transparente
Formando una crisálida, refugio de luciérnaga.
------------------

LE ENTREGUÉ LA PRUEBA.

         Le entregué la prueba, me miró a los ojos, esos ojos negros, sentí  un estremecimiento en todo mi cuerpo, cuando leyó  el cuento, ese cuento en el Olimpo, de dos  príncipes  que se amaban, la princesa se arrancó  a la vida terrenal por la puerta del destino para tener una vida, donde se nace y se muere, Él la siguió  pero treinta años después  no pudo antes lo tuvieron encadenado. Cuando lo leyó  lo hizo  con tanto brío,  tanta fuerza como si ese príncipe  fuera él en busca de su amada. Yo  me pregunto ¿La encontrará? Solo  es un cuento. Que  parece inconcluso. La pregunta  es: ¿Realmente la encontrará? Es una imprudencia de mi parte sentirme atraída por un alumno, espero que nunca lo sepa, casi no lo miro, ni me sonrío con él, diferente como soy con los otros jóvenes, si ya que he estado cuatro veces para casarme y todo ha  quedado en nada,  podría  pensar que ese dios profano del que hace  alusión en su cuento  me persigue.
         Mi primer novio éramos  tan jóvenes  solo deseábamos casarnos  amarnos por toda la vida, era hijo de un juez  y el día antes  de nuestro matrimonio fue encontrado muerto en unos matorrales a las afueras de la ciudad, fue impactante. Cuando ya me había  recuperado estando de novia nuevamente con mi traje de novia, la fiesta, las flores, camino a la Iglesia en compañía  de mis padres aparece una mujer con un niño en los brazos  gritando como loca es el padre de mi hijo, gritaba y lloraba  impactante sorprendente, mi padre dio la vuelta en el auto regresando a casa y papa dijo: hija quiero que seas feliz en el matrimonio y si va a empezar mal  lo mejor es no empezar. Después  de un año saliendo de la Iglesia una señora me saludó  pidiéndome la escuchara, solo quiero agradecer a usted.  Porque le debo toda mi felicidad,  él se casó  conmigo nuestro hijo va al jardín. ¡Que dios la bendiga! Yo también me sentí feliz  por mi sacrificio había  una familia gracias a mi  honradez; mi dolor en ese momento no había sido en vano, sentí que mi padre había tenido la razón.
         Mi tercer novio, un hombre maduro mayor que yo me adoraba creo que me quería  demasiado, hasta que llegó el día del matrimonio. Estábamos en la Iglesia con mi vestido de novia confeccionado por el mejor estilista, la comida en un club, mis padres estaban felices, esta sería  la vencida, todos en la Iglesia , los caballeros con sus trajes negros algunos con frac, las señoras con elegantes vestidos y el novio no llegaba. Un sobrino que siempre lo acompañaba a todas partes se acercó a mis padres.  No quiero decir la cara de ellos, no sabía lo que estaba pasando; se adelantaron a hablar con el sacerdote, calma hijo  calma, pero que pasa, paciencia hija  paciencia, repetía mi padre, mamá  pálida  se pasaba el pañuelo por los ojos, después  de hablar con el cura me tomó del brazo y nos sentamos, papá  me tenía  abrazada, el cura  empezó diciendo: Hoy  aquí  celebraríamos un matrimonio; debo comunicar que el novio nuestro amigo ha sufrido un paro cardiaco al venir a la Iglesia.
         Al escucharlo salí corriendo como loca, tomé  mi auto que estaba en el estacionamiento  frente a la Iglesia con los adornos de cintas y tarros, llegué  a  su casa, me abracé  al muerto; fue una despedida, hay  dolores muy grandes, pero siempre tenemos que ser fuertes, muy fuertes, porque son pruebas que nos da  el destino. Regresé  a casa con mi traje blanco lleno de lágrimas,  me desvestí. el traje, los zapatos, los guantes, con   las ligas,  las media, el ramo , el velo, todo  lo guardé en  una caja, la amarré  y me fui al puerto, caminé por el malecón entré  al muelle y lancé  la caja  con todo aquello al mar, que el mar se la lleve no quiero recuerdos, tenía  que aceptar los sucesos, al día siguiente  fui al funeral de mi  novio toda de negro, no sé  cuánto tiempo vestí  de luto.
         Para superar  mi soledad compré  dos perros, un policial y un danés; compartía  con  estos canes  mis ratos libres, eran muy guapos. No sé cuánto tiempo había  pasado. Un compañero empezó a  visitarme. Un día  olvidé amarrar los perros, es lo que siempre hacía  cuando él venía  a verme, esta vez  no los encerré  en el patio del fondo, donde además los ataba con una cadena. El entró  como de costumbre y los perros se volvieron locos, él corrió  como un niño chico, fue un espectáculo, yo  la verdad  es que me reía mucho,  mi amigo no volvió  y en el trabajo dejó de saludarme. Recordando el cuento de mi alumno llegué a pensar que esa princesa era yo y los dioses profanos me cuidaban para que no pudiera casarme. Como maestra lo único que puedo decir, es que el silencio es mi compañero.

PARA TI
El silencio es más sabio, que una palabra mal interpretada
En silencio te beso noche a noche
Y recorro tus montes como un corcel desbocado
Sumergiéndome en tus mares
En un oleaje eterno, en una  dicha interminable
En esa belleza lechosa y vibrante
Como una borrachera, la vorágine apasionado
En cuchillos de coito, que cortan las amarras
De una contención hipócrita.
         Con mi silencio mutilado en mi propio vientre
De mi recato ancestral siento tu adolescente peso de la noche
En trance de perder tu inocencia.
         En silencio cruzo los puentes de la hipocresía
Con la esperanza de un encuentro en la celda estrecha
De nuestros prejuicios y pavores que atizan nuestra hambre de libertad
Que a la vez nos amarra.
         En silencio se estiran nuestros miembros
 Entumecidos de su encogimiento forzado.
         Echemos  a volar este sueño erótico
Que nos amarra mutuamente en un éxtasis de esperanza.

---------------------------
         La Universidad estaba ubicada en un montículo a orillas de un pequeño lago, para llegar al plantel debíamos pasar por un puente, antes del puente una plazoleta con jardines, fuentes de agua y estatua, como la diosa Venus y  David, bancos de forma caprichosa. También un hombre tenía un kiosco en el que vendía bebidas y dulces, además un bote a remo con chalecos salvavidas.

PASEO EN BOTE

Ese día  me había  quedado conversando con algunos compañeros, el tema era Sartre el filósofo,
 (Jean  Paul Sartre nacido en la capital de Francia París 21 junio 1905,  fallecido en París el 15 de abril de 1980 Algunas de sus obras son; La náusea, El muro, Los  de la libertad, La edad de la razón, La muerte en el alma. Premio Nobel de literatura el año 1964, lo insólito es que este gran filósofo rehusó  tal premio, pero la Academia Sueca igual lo consideró  con la categoría  filosófica y literaria)

 Observé  hacia el puente, justo venía  ella siempre con traje sastre y  su falda muy ajustada, si, la miré   y sin darme cuenta mis mejillas se sonrojaron, mis compañeros se dieron cuenta y se rieron de mí a carcajadas, miré  hacia otro lado, quise seguirla pero no tenía  ningún derecho, aún  sin saber nada de sus sentimientos, de ella solo tenía sus miradas. Me despedí  de mis compañeros y caminé por la gran avenida lento pateando latas y una coronta de choclo,  la vereda estaba limpia, pero  había una coronta de choclo, ¡mierda! Me dije: Tengo rabia, no es fácil tener lo que se quiere. Me la imaginé caminando pausada elegante muy  erguida ¡mierda! Me tomé la cabeza. ¡Qué hago!  Estoy loco, la quiero, la quiero, la quiero. Al día  siguiente tenía  clases con ella. Ya  estábamos  a fines de año terminaríamos  las clases,  no la vería  hasta marzo del próximo año. Esperé el día siguiente.
Ella entró a la sala, su perfume  invadió el aire, respiré profundo  y fue como si la tuviera en mis brazos. Sólo era su perfume, eso lavó mis pulmones, es como si ella  misma hubiera estado dentro de mí, toda esa clase estuve en silencio, respirando su perfume, su olor, mirándola, soñando, me sentía  cansado, agotado, desear tanto quererla  y no decírselo. Cuando terminó la clase se encontró  con otro profesor  en el pasillo del mismo ramo, sentí tantos celos, de buena gana le habría  pegado, lo habría  derrumbado al suelo y en el mismo suelo lo habría  pateado, yo  caminaba detrás  de ellos. ¡Me la va a quitar! Estaba desesperado. Se despidieron ¡Que alivio! Corrí  hacia ella, sí corrí. ¡Maestra! le dije: ¡Maestra! Ella  se detuvo, se dio vuelta, me miró con una sonrisa.-
Dime manifestó:
 No sabía que decirle, mis nervios me traicionaron luego recapacité  y le pregunté. Si haríamos algo para fin de año.
No sé. Me respondió. Eso tienen que verlo ustedes.
 Sí, le confirmé, luego  no sé de donde saqué  coraje y la invité a dar una vuelta por el pequeño lago en bote a remo que era del viejo del kiosco. Ella aceptó, fuimos hasta el kiosco para arrendar  la pequeña embarcación  con los respectivos remos y salvavidas.
La ayudé  con el chaleco salvavidas se lo  amarré  luego me coloqué el mío tomé los remos con una mano y con la otra la ayudé a subir. El bote se balanceaba, se sentó frente a mí, sus rodillas chocaban con las mías,  empecé a remar mirándola,   no teníamos  timón, solo con los remos  le fui dando la dirección al bote, orillando el lago entre totoras y sauces llorones, una que otra tagua se nos cruzaba, mientras  bogábamos, no conversamos sólo una sonrisa, yo no encontraba tema, no sabía  de qué  hablarle ¿Será así el amor? Me  preguntaba, pero  el bote, el agua, los sauces ella ahí  conmigo,  era el paraíso y al fondo la Facultad de mi carrera, el balanceo, el bote, los alumnos pasaban por el puente a las aulas de clase o regresan a la gran avenida,  tan cerca a la vez tan lejos. En ese  momento todo mi mundo estaba ahí  junto a ella,  dimos vuelta en contorno al pequeño lago, pasó  la tarde sumidos  en una mirada sin palabras, con una comunicación  misteriosa,  cuantas veces le dije: ¡Te amo, te amo! En silencio en silencio le gritaba Andrea te amo yo sé  que igual ella me escuchaba, yo lo sentía,  ella sentía lo que yo le decía  en silencio.
Llegamos a la orilla casi de noche, devolví  los remos y los chalecos al hombre del kiosco. Atravesamos la plazoleta pasando por el lado de la Diosa Venus, si hubiera tenido que pedirle a la Diosa del amor me ayudara  lo habría hecho, la dejé  en el estacionamiento,  me despedí  con un beso en la mejilla, fue lo más grande que tuve, besar su  mejilla, se sonrojó,  hasta mañana Profe. Hasta mañana Andrés.
---------------------------
Salí de clase y un colega me saludó acompañándome por un trecho. Me encaminé  a la salida cuando sentí  que alguien corría, luego me llamaron, Maestra, deduje que era a mí  me di vuelta y era Andrés, mi corazón latió más fuerte y al mirarlo sentí  una corriente desde mi cabeza hasta  mis pies, no necesité mirarme en un espejo para deducir que mis mejillas estaban rojas,  caminamos hasta la plazoleta, luego me invitó  a dar una vuelta en bote, lo acepté,  siempre mirándolo  a los ojos hubiera querido sacarme los zapatos con tacón  haberlo tomado de la mano y correr hasta donde estaba el bote primero pasó donde el hombre del kiosco por los remos y los salvavidas, me  ayudó  a  colocarme el chaleco y  sintiéndolo tan cerca de mí me pareció  que un enjambre de agujas salpicaban  mi cuerpo, me agaché  a cortar una hoja de yerbabuena  que crecía a orillas del lago, me la llevé a la nariz para sentir ese olor a yerbabuena era un conjunto de olores, pasto, totoras y los sauces.
El me ayudó a  subir al bote,  sentándome frente a él, mis rodillas se rozaban con las suyas,  empecé  a mirar el agua mientras el bote avanzaba pero en el vaivén  vi su rostro en el agua entonces miré al lado contrario, sí, su rostro estaba en el agua lo miré  a él  y me sumergí  en su mirada,  el remaba y remaba, con el ejercicio una gota de sudor rodó  de su frente, tuve la intensión  de sacar un pañuelo y  secarle la frente; habría  sido como tomar una perla de cristal rodando de sus ojos,  no lo hice, no me atreví. Para que hablar si el viento nos silbaba al oído, una melodía  tan especial que era como estar suspendida en el aire, el ruido del remo también era melódico, sus piernas cruzadas con las mías sus movimientos al remar le daban un brío especial rozándonos nuestras rodillas, el agua nos columpiaba, el bote un juguete en medio del lago y nosotros ahí,  solo mirándonos; no sabía que pensar, era mi alumno, fue como un rayo que duró   segundos  solo segundos. Tan cerca de él  en ese vaivén sobre el agua dentro del bote.  Cuando salimos  era casi de noche, devolvió los remos me ayudó  a sacar el chaleco , me indilgó  hasta el estacionamiento, se despidió  con un beso en la mejilla, sentí sus labios como una brasa, una brasa que en vez  de herirme sentí  su calor como una llama que envolvió  todo mi cuerpo y mi  vientre se contrajo como si estuviera encadenado forcejeando para romper las amarras del recato de maestra ejemplar, me quedé  en el auto, un suspiro profundo mis mejillas me ardían  y mi corazón flotaba en un torbellino, no miré  cuando se fue solo me mantuve ahí  prolongando la sensación de su beso de despedida en la mejilla.
En uno de los pasillos de la Universidad me encontré  frente a él cuando iba a hacerle clases a otro curso, me saludó  con ese beso en la mejilla que me circulaba,  por todo mi redondel.
¡Ay! de mí, si me entregaste el cielo en cada uno de tus besos, tu sonrisa fue luz de tinieblas que me abrazan despertando mis sueños de niña,  de mujer, esta coraza  que me envuelve con amarras de hipocresía,  levanto mi cabeza y miro el horizonte tan lejos sin poderlo alcanzar. Me di fuerza para decirle que deseaba hablar con él cuando terminara mi clase.
Entré a mi oficina y Andrés  ya estaba ahí sonriente, esperándome, al instante me preguntó qué quería decirle. –Antes que nada quiero que me perdones, pero te voy a pedir que no me saludes  con ese beso en la mejilla porque ningún alumno lo hace, bueno no quiero ofenderte pero lo prefiero así. Se despidió cabizbajo, sin ese beso al que yo me había acostumbrado siendo como un rayo de sol, como si ese beso me despertara a la vida, al amor, a una felicidad sin límites, a la gracia de existir. Consideré  que era preferible para no tener malas interpretaciones, o mejor dicho soñar y los sueños, sueños son, como lo dijo Calderón de la Barca.
Pedro Calderón de la Barca Nació  en Madrid España el año 1600 Escritor barroco Poeta Dramaturgo falleció el año1681. Se destacó  por su obra “La vida es sueño” El Alcalde de Zalamea, La Dama Duende, El mayor encanto al amor. Estudió  en colegio Jesuita de Madrid abandonó  sus estudios religiosos parta ser Dramaturgo, estudio lógica y retórica en la Universidad de Alcalá  de Henares, sigue estudiando leyes civiles y canónicas en  la Universidad de Salamanca. El final del Poema la vida es sueño. ¿Qué es la vida? Un frenesí, -¿Qué es la vida? Una ilusión- Una sombra, una ficción –y el mayor bien es pequeño—que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son.

DISERTACIÓN

Ese día era el último certamen de Literatura Chilena e Hispanoamericano teníamos que ir de terno, o sea formal no sé cuánto demoré en arreglarme lustrar los zapatos, elegir la corbata,  hacerme el nudo, en todo eso elegí  una corbata de mi papá, un pañuelo bien doblado,  lo que más me complicó  fue el nudo de la corbata, como ya lo dije anteriormente, hasta que salí corriendo.
En la sala todos mis compañeros estaban de terno, había un cambio en el ambiente que nos levantaba el ánimo, pese a los nervios cuando me tocó  disertar Escritores Chilenos del Biobío contemporáneos, cité  una larga lista como Dolores Pincheira, Matías Cardal, Daniel Belmar,  y Andrés Gallardo. Luego empecé  por dolores Pincheira, para seguir con Matías Cardal.
DOLORES PINCHEIRA hija del Ilustre Aníbal Pincheira nacida en Concepción, donde estudio en el liceo, luego estudio en la Universidad de Concepción. Titulada de Profesora de Inglés  fue Directora de varios liceos de niñas  Directora del Liceo Gabriela Mistral de Temuco, del Liceo de San Fernando, Directora de la Sociedad  de Escritores de Chile. Libros publicados  Apología  a tierra, Canto a Concepción, mi Cielo Derribado, Gabriela Mistral Guardiana de la vida (ensayo) Azor al vuelo,  Walt Whitman (ensayo). Fue  galardonada por la Fundación Givré  de Buenos Aires Argentina, en los años 1977 y 1978.
Fragmento del poema hija.
En la infancia soñaba contigo
Como una flor secreta
Como un pequeño rio de dulzura
Crecías por dentro
Como una fragante enredadera.

MATÍAS CARDAL     nació en la Región del Maule, Chile. Estudió  español y Derecho. Vivió varios años en España. Se doctoró en Filosofía  y Letras en la Universidad Complutense Durante dos temporadas, residió en el Colegio Mayor Hispanoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, en Madrid.

         Fue rector del Liceo Vicente Palacios, de Tomé  profesor de la Pontificia Universidad Católica,  investigador de la literatura de la Región del Bío-Bío y becario de instituciones Hispánicas
         Cultiva el ensayo, la poesía  el cuento y el teatro. Ha obtenido numerosas distinciones y premios literarios en chile, Argentina, Miami y Washington Algunos cuentos suyos los tradujo al inglés y al portugués la Revista  América de la O.E.A. y al japonés la Universidad  de Kumamoto.
         Organizador del Primer Encuentro Nacional de Poesía del Mar, ha publicado una veintena de obras Su nombre figura en diez antologías y en cuatro diccionarios de autores.
Estas Imágenes y Glosas Hispánicas, introducen al lector por los caminos de una España  geográfica histórica, artística y singular que siempre asombra y maravilla.

DANIEL BELMAR RIOS Nació en Neuquén  República Argentina, el año 1906 ignoro por qué razón fue inscrito en el Registro Civil de Reinaíco, realizó sus estudios de Enseñanza media en la Ciudad de la Araucanía de Temuco. Continuando sus estudios de Química y Farmacia, en la Universidad de Concepción, donde ejerció como Químico Farmacéutico en dicha Facultad. En la misma Ciudad (Concepción) actualmente región del Bío-Bío.  Donde se radicó por el resto de su vida.  Dejando una obra literaria muy considerable, fue presentado al Premio Nacional de Literatura por varias veces, sin obtener el reconocimiento nacional como era lo esperado por los admiradores penquistas. Sus  libros publicados son: Roble Guacho, Oleaje, Coirón, Ciudad Brumosa, Desembocadura,  Sonata,  Los Túneles Morados, Descenso,  Detrás de la Máscara. Recibió varios premios Atenea, Municipal de Santiago, Municipal de Arte en Concepción, Mauricio Fabri de la Cámara Chilena del Libro, Pen Club de Chile.

Andrés Gallardo se refiere al Escritor Belmar que; “Aunque se sitúe en algunas de sus narraciones en un Concepción inconfundible soslaya el nombre la ronda como Ciudad Brumosa, recorre sus túneles morados, sus humedades, sus miserias, como si la lluvia o la niebla quisieran oscurecer la mención de las calles, del río siempre presente pero siempre oculto.”
Fue incluido en El oído de las raíces Antología de Narradores de la Región del Bío-Bío.  De  Matías Cardal, Considerado en el Diccionario de Autores de la Región de Bío-Bío cuyo autor es también Matías Cardal. Daniel Belmar fallece en la Ciudad de Concepción el año 1991. En el sector Pedro de Valdivia.

ANDRÉS GALLARDO BALLACEY    Nació en Santiago de Chile, Doctorado en Lingüística (Universidad del Estado de Nueva York, Búfalo, hizo además estudios libres en la Universidad de Chile, Estudios en Doctorados en la Universidad Central de Madrid España, Gramática Castellana en la Universidad  Católica y Universidad de Concepción, donde ha ejercido como profesor de la facultad de Humanidades  y Arte en el departamento de Español, ejerciendo la dirección de Extensión Cultural. Sus obras son: Historia de la Literatura, Cátedras paralelas, La nueva provincia, Obituario.
Con este último escritor doy termino a mí disertación, espero les haya gustado, en especial a nuestra Maestra. Aplausos.
----------------

No sé cuánto traspiraba. En la mesa teníamos  un vaso de agua, mi garganta ya no daba más,  la sentía  seca, el vaso y la botella con agua me salvó,  para seguir exponiendo mi materia y opacar un poco mi estado de nervios. Quedé  muy feliz de haber hecho una exposición de cuatro  escritores contemporáneos,  bueno, excelentes; cuando terminé  de disertar me fui derecho al baño, me mojé la cara que la tenía roja me solté la corbata descansé  un rato, respirando profundo; luego me arreglé el pelo y el nudo de la corbata, volví  a la sala por mis libros.
Andrea  ya no estaba. Traté de buscarla, no la encontré. Me fui en dirección al puente sobre el lago, la vi, iba por la avenida, corrí hasta alcanzarla, se veía cansada, sus mejillas rojas, el cansancio la hacía más  bonita, Maestra, le dije: respirando agitado. Hola Andrés, manifestó ella,  te felicito; tu exposición de los escritores contemporáneos  chilenos estuvo excelente. -Si Ud. Supiera todo lo que investigué, ¿Y su auto?- Lo llevé  al mecánico  por el cambio de aceite por eso me voy caminando. Vivo cerca. La acompaño,  manifesté; me respondió  en forma afirmativa. Caminamos lentamente comentando las obras de los escritores chilenos. Por mí habría  hablado de todos los que cité,  pero eso no habría  sido posible.
         Estuviste excelente, Andrés ¡Te felicito! Tu disertación  fue la mejor, realmente extraordinaria. Una sonrisa,
         ¡Gracias, Maestra! No se imagina, como disfruté  esta investigación.  Era tan grato caminar a su lado, estábamos frente a una casa que se veía abandonada,  entonces ella se detuvo y me dijo:
         -Esta casa,  hacen setenta años que está abandonada, no han podido rematarla. Los dueños murieron en un accidente y no tenían  herederos.
         Nos  detuvimos frente a la casa mencionada. Aún deteriorada se podía ver lo hermosa que tiene que haber sido. Me gustaría  saber más de esta casa, ¡Me gusta! Le  manifesté. – A mí  también me gusta, respondió  ella. Vamos a investigar. Seguimos  caminando hasta que llegamos a su departamento, ella me comentó que sus padres le habían  dejado una casa y que prefirió  venderla.  La casa era muy grande para ella sola, sacó  las llaves y abrió  la puerta. Se notaba un poco nerviosa, entramos. La decoración  de los muebles era hermosa. Tomé  asiento en uno de los sillones, ella  se sacó  el tapado, antes dejó  su cartera y algunos   libros en una mesa de arrimo de nogal, me ofreció  un café,  lo que acepté, un café chico,   le recalqué,  que lo tomamos en el living conversamos de la casa abandonada me dijo: siempre que paso por ahí  me llama mucho la atención.

Me gustaría  saber más al respecto. Yo también quisiera saber más. Es curioso. Primera vez que la veo, pero realmente me he interesado. Trataré  de investigar, incluso trataré de entrar. -Yo te apoyo. Empezaremos lo antes posible.
Yo quiero decirle algo importante.  –
 ¿Qué será? Una sonrisa,
 Bueno creo y estoy seguro que  Ud.  Ya lo sabe. –
¿Qué puede ser? No sé si te entiendo Andrés.-Se cambió de sillón quedando al lado de ella en el sofá,  le tomó la mano.
 ¡Ay! Como decirlo. Agachó  la cabeza luego la miró  de frente, directo a los ojos. ¡Yo estoy enamorado de usted! Ella se sonrojó, sin saber qué decir, acercándose más y más uno del otro entrelazándose en un intenso beso de amor. Coincidencia fue como si ese beso haya ocasionado un temporal con truenos y relámpagos, un fuerte viento azotando los vidrios. Se encaminaron a la ventana.
 ¡Granizos! Exclamó ella.
 ¡Qué raro! Respondió Andrés. No habían ni nubes y de pronto este temporal. –
No te puedes ir así  manifestó Andrea, tengo una pieza de alojados. Avisaré a mis padres. Seguía lloviendo torrencialmente. Los truenos y relámpagos no cesaban. Conversaron mucho de la literatura Chilena contemporánea, Andrea   tenía  una pequeña biblioteca donde solía  consultar algunos temas, entre esos un libro de Andrés Gallardo “ESTRUCTURAS INEXSORABLES  DE PAREENTESDCO (Relatos). Andrea le indicó la pieza.  Con un buenas noches. Al día siguiente ella se levantó  muy temprano y preparó  el desayuno. Cuando Andrés salió  del cuarto de alojados con baño exclusivo recién duchado la saludó con cariño pasando a la mesa por el desayuno.
Quiero decirte querido Andrés. Que siento que estamos en una situación  muy difícil. Yo he estado varias veces a punto de casarme y en el momento menos pensado no se llevaron a efecto. Eso  me tiene muy desilusionada, imagínate,  sin ir más lejos anoche nos besamos y ese tremendo temporal.
Eso es sólo una coincidencia; siempre hay temporales –
¿Y no piensas en tus padres?-
 ¿Qué tengo que pensar? Lo único que sé es que yo la amo con todas mis fuerzas, ¡Yo amo a mi maestra!  Termino mi carrera ahora, luego haré  un magister y seremos colegas. –
Yo  estoy perpleja sé  que nuestra atracción es recíproca, pero en realidad me asusta. –
¡No mi tesoro! No sabes, cuanto te quiero y estoy seguro que nunca te voy a dejar yo te prometo que nunca te voy a dejar, nunca me  voy a alejar de ti. Ya no llueve. El desayuno estaba rico.  Se despidieron Andrés se fue caminando por la avenida.

         CONSULTAR SOBRE  LA CASA.

Habíamos quedado de acuerdo de averiguar sobre la casa abandonada, nos juntamos temprano y nos encaminamos a las oficinas  de Bienes Raíces. Un empleado nos atendió.  Al escuchar nuestro relato, sobre la casa abandonada  se sonrió, luego nos dijo: esa casa  lleva setenta, setenta años, repitió. Que está abandonada y lo más curioso es que nadie puede entrar, existen varias historias al respecto. Lo escuchamos atentamente y seguíamos preguntando. El empleado nos dio los nombres de los moradores y dueños, Junto con la documentación nos entregó  un juego de llaves. Cuando regresamos al departamento de Andrea buscamos datos en Internet. Un  matrimonio fallecidos en un accidente, él un Señor Doctorado en Filosofía y su Esposa Magister en Literatura,  su muerte en la carretera, cuando viajaban a un simposio de literatura. No dejaron herederos.  Estábamos sorprendidos  por lo que estábamos  investigando Yo no podía  entender cómo una casa pudo permanecer setenta años cerrada sin que nadie pudiera entrar.
Al día siguiente salimos en dirección a la casa, tuvimos la precaución de llevar aceite para la cerradura que por lógica tenía que estar oxidada, teníamos el permiso para  entrar en ella, la reja  de fierro totalmente oxidada, el jardín  era un solo pastizal. Le colocamos el aceite y esperamos un rato para empezar a jugar con la llave que curioso. Apenas  penetró  la llave en la cerradura cedió  y las bisagras dando un leve sonido, la  puerta se abrió  hasta atrás  un aire tibio rosó  nuestros rostros como invitándonos a entrar.  En la puerta de entrada de la casa hicimos lo mismo aceite primero y luego la llave. Ocurrió   igual que con la reja: la puerta se abrió   como si nos invitara a entrar, un leve sonido que más  que nada pareció   una melodía.  Corrimos las cortinas. Por la ventana penetró  un rayo de sol como si ese rayo dijese, ¡Despierta! El rayo de sol se posó  en el living con tanta fuerza que parece que hasta los  muebles  estaban despertando de ese largo sueño.
No sé si era solo idea mía que el ambiente lo sentí grato  como si todo estuviera lleno de vida, como un amanecer, un despertar de un largo sueño, al  lado de Andrés.  Caminamos lentamente observando de una manera muy detenida cada rincón,  cada ángulo, cada esquina, cada objeto que formaba parte de esa morada que setenta años atrás  estuvo llena de vida  y   el aroma de su jardín penetró por las ventanas y el viento jugueteó  con las cortinas y hubo suspiros, estornudos, pasos, voces y sueños de un matrimonio que dejaron la vida en un accidente dos personas que con toda seguridad  se amaron. Todo se veía  como si solo el día  antes hubieran abandonado  esa casa, las carpetas, los adornos. Parece que no tenían  ni polvo. Una foto  grande al fondo de los dueños de casa,  un paisaje al óleo de un atardecer en una esquina la firma del pintor. R. Contreras.
Andrea y yo estábamos emocionados. Es como si un aire, una fuerza especial nos hubiera  envuelto en un recuerdo, en un misterio, algo intangible difícil de describir.  Después de observar abrimos la puerta del fondo  saliendo al patio un árbol de camelia estaba florido. Corté  una y se la entregué a _Andrea. Se sonrió  diciéndome.  -Yo no soy-  “La dama de las Camelias”
Yo sé, que no. Yo sé que Ud.  No es Margarita Gautier.
Sí y tú no eres Armando Duval.  Nos reímos mucho admirando el hermoso árbol lleno de camelias rojas. Se nos hizo de noche, pese que teníamos   linterna, decidimos regresar dejando todo tal cual estaba, con la  condición de regresar lo antes posible.

La Dama de las camelias novela escrita  por el Escritor Francés  Alejandro Dumas hijo, nacido el 27 de julio 1824 fallece  el 27 noviembre 1895. Cuando niño fue discriminado por sus compañeros de colegio por ser hijo ilegítimo. Su madre María  Catharina  Labay  de profesión modista. A los siete años su padre, el destacado escritor del mismo nombre de su hijo lo llevó  a su lado donde le cambio  la vida. Teniendo una vida licenciosa dejando los estudios de lado, fue un escritor destacado. Su obra más  relevante fue la obra antes mencionada llevada al cine interpretada por la gran actriz  Greta Garbo.



Esa mañana  llegó Andrés optimista, me saludó como siempre con un beso en la mejilla, me trajo un hermoso ramo de claveles rojos. Felizmente yo había tomado desayuno, me estaba  preparando para hacer diligencias. No sé  qué noticias me traía pero estaba impaciente. Tomamos asiento en el living pero  antes arreglé  las flores, en un florero de cristal que me habían dejado mis padres. - Tengo que decirte algo  muy importante.-
 Sí dime. No podía saber yo qué sería  eso tan importante. Carraspeó, se acomodó  en el sillón, se acercó  a mí, me tomó  de ambas manos, me miró  a los ojos y luego me dijo:
 Mañana almorzaremos con mis padres, ellos  te esperaran con un almuerzo  especial.
–Lo miré  sorprendida, no sabía  que pensar. Lo primero que hice muy confundida  ¡No! ¡Yo no puedo ir!  –
 ¿Y  por qué,  no puedes ir? Si sabes que te quiero. –
Y eres correspondido. Bajé la cabeza muy junto a él, yo te amo Andrés, pero eres mi alumno.
–No ya no soy tu alumno, sabes que terminé mi carrera, el próximo año empiezo a trabajar y haré un magister, estaremos igual. –
 Pero  existe una diferencia.-
 ¿Qué diferencia? Yo no sé de qué diferencia me hablas.-
Acaso no te das cuenta Andrés, qué van a decir tus padres, fui tu maestra, te doblo en edad. –
Lo único que sé  es que yo soy un hombre y tu una mujer, el amor no tiene edad, ni tiene diferencia de ningún aspecto. Tenemos la misma carrera, yo te amo y tú también me amas,
 Dímelo de nuevo, dímelo, necesito que me lo digas. –
Sí ¡te amo Andrea! –
Eso no lo dudo, es un sentimiento tan especial, bueno  el sábado vengo por ti a las doce del día.
 Luego me miró,  dándome un beso en la mejilla; fue un beso tan hermoso como si se abriera  un mundo nuevo, un amanecer, donde los ángeles nos bendijeran.
-------------------------
Regresamos a la casa abandonada. No nos fue difícil entrar por segunda vez.  Queríamos  saber más,  investigar qué misterio guardaba  esa casa. Nos sentamos en uno de los sillones y nos pareció  como si siempre hubiéramos estado allí. Corrimos todas las cortinas y la casa  se llenó  de luz. No había  tristeza, sino  algo así como una felicidad, innata,  un aire como una caricia. Al  correr una de las cortinas miré  al patio y qué extraño, el patio estaba lleno de flores, pero lleno, si el día  anterior solo vimos un pastizal seco y hoy día hay flores por todos lados. ¡Qué raro! Nos miramos ambos muy  extrañados,  sentí  a Andrés como si siempre hubiera estado junto a mí.



EN LA BIBLIOTECA
 (De la casa abandonada)
Estábamos  en el living admirando el orden y el gusto  como estaba ornamentado todo: figuras de bronce, fotos, un paisaje, un atardecer hermoso, luego un amplio dormitorio y una pieza con la puerta con llave. La cocina  permanecía  igual. Todo en completo orden, en una mesa de arrimo un pequeño cajón con algunas boletas de cuentas y un llavero. Tomamos  las llaves y tratamos de abrir la puerta que se encontraba cerrada. Esta cedió  fácilmente. Fue entrar a un mundo de fantasía, un escritorio: con varios textos, encima lápices,  un block  en blanco, un retrato del matrimonio y las paredes una biblioteca. Era una sala llena de libros. Nos quedamos atónitos. Dimos la vuelta mirando tantos libros. Luego nos detuvimos empezando por un costado. Un título en tinta china. Literatura española y una hilera completa de libros en él que se encontraba lógicamente  el Quijote de la Mancha, y muchos más.  Luego otros títulos o letreros, literatura Francesa,  literatura Rusa,  Alemana Latinoamericana,  Norte Americana, realmente estábamos fascinados. Andrés me tomó  por el hombro y me dijo:
Estoy asombrado y me siento como si siempre hubiera  estado aquí.
 Yo también, le respondí, luego  Andrés manifestó
 Como me gustaría besarte, pero me da miedo;  si cuando te besé  en tu departamento se desencadenó un temporal. ¿Recuerdas?
Fue tanto el temporal que tuviste que pasar la noche en mi departamento en el dormitorio de alojados
 Sí, Andrea, no sé si este es el mejor momento para decirte que no se cuánto tiempo hace que te amo ¡te amo!

Ella bajó la cabeza se sonrojó y llena de alegría se aferró a él y acercándose más  se dieron un beso. Asombroso, porque al instante truenos, relámpagos, viento y una lluvia torrencial.  Se miraron asombrados y  temerosos. Se quedaron en silencio uno al lado del otro. Sí parece  que hasta se oscureció y no había  luz, seguía  la lluvia. De pronto un  golpe los estremeció, seguido por un fuerte maullido de un gato. La lluvia  empezó  amainar. Ya no había  ni viento ni truenos ni relámpagos. Solo el maullido de un gato.
Cerraron la biblioteca fascinados por lo poco que habían  observado  y salieron  por la puerta del patio para verificar los maullidos. Ya no llovía.  Cualquiera habría dicho que había  aclarado. Andrés  salió  primero al patio seguido por Andrea, al instante, estando afuera el gato saltó  sobre sus hombros, ella  gritó  desesperada, por el susto que le causó el animal con el impertinente  salto. El felino se  aferró con fuerza a su cuello en un cariñoso ronroneo, acariciándola con su cabeza.  Ellos estaban atónitos. ¿De dónde  salió  este gato? Se preguntaban, convencidos de que el inocente  animalito los estaba  adoptando. Decidieron alimentarlo y cuidarlo. Cerraron todo dejando al pequeño felino en la casa  abandonada para volver al día siguiente con comida.
Querida Andrea. Esa tormenta  no me permitió  lo que realmente  yo quería decirte; mejor te lo diré  mañana al almuerzo.
_________________

Sonó el timbre, Andrea corrió abrir. Andrés venía  por ella ¡El gran día! Ella  sería  presentada a sus padres. –
Te tengo varias sorpresas.  La primera está ahí mira le dijo:
No veo nada extraño.-
 Bueno camina  junto a mí  tenga la bondad de subir señorita, Profesora, le dijo: abriéndole la puerta de un auto rojo. Luego enfatizó;  es el regalo de mis padres por el término de mi carrera.
 ¡Es hermoso! Respondió Andrea, con una sonrisa, subiendo al auto, Andrés  dio   la vuelta para  subir junto al volante y regresar a casa de sus padres.

Cuando llegaron  pasaron al living. Ella  se acomodó  en uno de los sillones mientras Andrés le preparaba un aperitivo. En eso entraron los padres de Andrés,  el doctor Solar y su esposa. Andrea  se levantó  al instante y Andrés  se acercó  a ellos. Te presento a mis padres manifestó el joven. La  joven maestra ya no podía más de nervios.  Papá ella es Andrea, mi profesora en Literatura y…., eso te lo dejo a ti.  Todos  se sentaron sonrientes,  con una excelente bienvenida a la maestra conversaron del tiempo y en toda esta conversación  trivial le contaron de la casa abandonada, como también  del gato,  que no sabían   de donde salió. Al regreso le llevarían  comida. Luego Andrea manifestó  es un gato hermoso, angora, de color amarillo y tiene los ojos azules. Nunca había  visto un gato así.
 Y grande, y loco, interrumpió  Andrés. El doctor se sonrío –Imagínate papá   si de un salto se subió  a los hombros de Andrea haciéndole cariño como loco. ¿No estarás celoso? Todos  se rieron  al mismo tiempo. La Sra. Solar los invitó a pasar al comedor.

La mesa estaba muy bien decorada con una  hermosa vajilla y los muebles de madera de raulí en color natural modelo Luis quince. Una vez todos en la mesa el doctor sirvió  las copas con vino, ya sea tinto o blanco, expresando un salud. Salud por tenerla en mi casa, Andrea.

Andrea se sentía muy bien con el matrimonio Sola. Si en realidad eran casi de la misma edad. Incluso la mamá  de Andrés  era menor que ella. Los platos ya servidos vagueaban invitando a probar lo exquisito que se veían. Nuevamente  el doctor  tomó  la palabra. Este es un almuerzo muy especial primero, mi mujer Claudina se consiguió,  una receta especial y cocinó  ella.  Todos  miraron a la señora Claudina.  Ella se sonrió, luego dijo: hacía tiempo que no me esmeraba tanto preparando un almuerzo. – ¡Pero mamá!  ¿Y qué haces para mi cumpleaños? –Sí  en tu cumpleaños preparo sólo  dulces.

Probaron  el exquisito guiso y el  doctor tomó  nuevamente la palabra. Bueno, ya dije que  este es un almuerzo muy especial, señorita Andrea. Voy a ser muy directo, mi hijo, nuestro único hijo que ha terminado su carrera en literatura, nos ha pedido en forma especial que sea yo quién  le solicite a Ud. su  mano para hacerla su esposa.

Andrea no sabía qué hacer ni qué decir; sus mejillas  rojas, temblorosa miró a Andrés que estaba a su lado  este levantándose de su asiento y ella casi inconsciente hizo lo mismo mirándose para abrazarse muy emocionados, con  sus ojos llenos de lágrimas, lo que también hicieron  sus padres abrazando a su futura nuera y a su hijo. Andrea estaba  tan emocionada que debió sacar un pañuelo para secarse unas lágrimas. El doctor dijo: ¡Salud! Salud  y todos de pie chocaron las copas diciendo salud.
  ¡Disfrutemos este rico banquete que nos preparó  mi querida madre!
Una vez servido el postre, Andrea ya más  repuesta dijo: Quiero agradecer este recibimiento y esta solicitud tan especial. Debo confesar que  amo mucho a vuestro hijo, ya no podría vivir sin él, estoy consciente que yo no podré  darle hijos y a ustedes nietos.
Entonces Andrés la  interrumpió: No olvides que Sara fue madre en avanzada edad, y la prima de María también.
El doctor  manifestó: Andrea y le digo Andrea porque va a ser mi nuera, si mi hijo la ama bien venida sea.  Nosotros, yo y mi esposa, queremos la felicidad de nuestro hijo, No se imagina lo felices que somos teniéndola aquí.
La señora Claudina  interrumpió. Sí  antes no le gustó  ninguna niña.
Andrés  enfatizó: La  estaba esperando a ella,  no se imaginan ustedes desde primer año amándola y ella ni me miraba, tuvieron que pasar cinco años.
Siguió  tantas carreras y después  no le gustaban. Periodismo, leyes, ¡Gracias a Dios! Terminó  la carrera de literatura, ya  podrá  ejercer, dijo el padre.
Una vez  que almorzaron  pasaron a la terraza.
 Papá,  Andrea y yo queremos contarles  de una casa que encontramos en una casa abandonada llena de misterios y queremos comprarla. Andrea  me dice que ella tiene unos ahorros, pero yo quiero aportar con el cincuenta por ciento.
¡No hijo! Claudina deja los quehaceres. La María  que termine en la cocina, venga mi amor.
El Doctor tomó  a  su esposa por el hombro. Mire escuche, mi hijo y su futura esposa quieren comprar una casa que tienen vista entre los dos con el cincuenta por ciento cada uno, pero usted sabe, Claudina, que nosotros no podemos aceptar eso, nuestro hijo compra esa casa. Aquí  está  su Padre y su madre para apoyarlo. Andrés se abrazó a sus padres agradeciéndoles  y emocionado les dio las gracias como igualmente Andrea.
-------------------

EN  EL PARQUE

Tener una tarde de relajo era bueno para todo lo que les esperaba, decidieron ir al parque a caminar entre árboles, prados y  jardines.
 Quiero contarte  algo de mi infancia. Cuando tenía  más  o menos de diez años solíamos ir al campo con mis padres, teníamos  una parcela a orillas de un río entre montañas.  Era realmente hermoso, yo  salía  a caminar, por esos caminos de tierra, los encontraba hermosos,  mi acompañante era mi perro, un pastor alemán. –
¿Cómo se llamaba tu perro?
 Mi perro  se llamaba como suelen llamarse generalmente todos los perros en los campos, “Bobby”
Como te iba contando. Una tarde tomé  el camino principal, me crucé con un carretero me saludó y pasó.  Eran  dos bueyes grandes dejando ese olor tan característico a bueyes  olor a campo. Seguí  avanzando y a   orillas del camino sobre una piedra un anciano estaba sentado apoyado en su bastón,  ahí  solo, pensativo yo siendo niño me detuve y lo saludé. Con su voz de viejo me contestó el  saludo. Le  pregunté  donde vivía.  Cerca me respondió. No sé  porque  me quedé ahí  conversando con este anciano. Me contó  cosas del campo, también  algo de sus hijos, muy  orgulloso, pero estaban lejos trabajando uno en el extranjero, otro en el norte y otro en la capital. Nostálgico, pero satisfecho de sus descendientes. Le pregunté. ¿Y  tiene nietos? –
¡Uf! Uno de mis nietos ya es médico, todos,   profesionales.
 ¿Y no lo vienen a ver?
No, no tienen tiempo y son  tantos que perdí la cuenta, casi no los conozco, pero mis nietos. En un dejo de mucha alegría exclamó, ¡Son mis nietos!
 Luego hizo un ademán  de pararse de la piedra  donde estaba sentado a orillas del camino, entonces  yo siendo niño traté  de ayudarlo lo tomé de un brazo aunque era mucho más alto que yo y lo indilgué,  hasta su casa. Me agradó  tanto el viejo, era simpático  dinámico inteligente, muy especial. Me gustaba conversar con él.  Era mi paseo de las tardes.  Cuando las vacaciones se terminaron y tuvimos que regresar me fui a despedir y sentí    tanta pena, porque se le llenaron los ojos de lágrimas.  Me dijo: algún día, cuando seas un hombre, te acordarás de mí y recordarás  todo lo que conversamos.
¡Qué hermoso!   Lo que me cuentas, Andrés,  eso me induce a quererte más.
Sí,  pero deja terminar toda esta historia. Fue tanto lo que me conmovió  el encuentro con esta persona, que le escribí algo.  No puedo decir un poema porque yo no soy poeta.  Además  cuando yo empecé   a visitarlo dejó  de lado el bastón,  se sonreía,  caminaba, hacía mil cosas, mi presencia le dio tanta alegría. Eso  también me hizo feliz, ahora te leo lo que escribí pensando en la vida de ese anciano.
Me siento en esta piedra tan helada como un témpano
Y le cuento mi vida al viento,
Miro el camino agreste cercado de árboles
Largo camino, a veces recto, a veces curvo
Un tordo canta en una de tantas ramas.
Desde allí me verá  como soy
 Un viejo cansado y solo, el bastón  es mi compañero
Y mis penas mi sombra
Mi destino es buscar el cariño que alguna vez tuve
Y entre noches, tardes y días se quedó  en el olvido
No pierdo la fe de encontrarlo por ahí  escondido
Ya sea en un baúl forrado en coipo
 O en una estrella plateada o simplemente en una mirada
De un niño bien criado de alma bien amada.

Es  algo hermoso, ¡Te felicito!   Realmente me ha conmovido toda esta experiencia que tuviste en el campo con un viejo solo y triste.
 Tú le diste la alegría  que todas las personas necesitamos. Yo creo que la felicidad más  grande de un ser es amar, tener la capacidad de amar y ser amado o amada.
Sí, amar intensamente como yo te amo a ti.
Yo también te amo Andrés, o sea  nosotros nos amamos (risa de ambos)
Regresamos al departamento. Este paseo ha estado muy hermoso.  Una vez  que Andrés se fue  tomé un lápiz y una hoja de papel entonces le escribí, algo muy corto.

Tu rosario de perlas preciosas
Que  guardas entre pétalos de flor
 Canta a la vida, canta al amor
Que siembra tus pensamientos
En el aire que nos cobija
Dame  ese rosario de piedras preciosas
Que me entregas en cada sonrisa
Con tu mirada de niño
Mirada de niño mayor.

TRAMITES
Fue un día lunes muy temprano. Empezaron a hacer los trámites para adquirir la casa abandonada. Una vez  con todo aclarado y papeles en mano con las llaves en mano y cancelados todos los derechos de la propiedad se hicieron cargo del inmueble. Ese día fueron también los padres de Andrés en compañía   de María. El doctor Solar muy preocupado,  llevó  una botella de champaña  y su esposa la  señora Claudina unos dulces preparados en casa, ayudada  por María. Antes había pedido la reposición de la luz y el agua.
Una vez ya en casa, María  lavó  cuatro vasos y algunos platos para las galletas. Así  inauguraron la nueva morada que sería  el nidito de amor de Andrea y Andrés. El doctor estaba fascinado con todo lo que había  dentro de ese lugar tan especial. María  se encargó de servir el champaña con las galletas  admirando cada detalle. La pequeña reunión fue muy grata. Andrés manifestó:
Mañana viene el jardinero y la María  con una ayudante a ordenar todo en el fondo de la casa.
 Al lado del árbol de camelia había una pequeña bodega donde dejarían algunas cosas, un maestro pintor pintaría  por dentro y por fuera,  un hojalatero arreglaría  de nuevo la reja sacando   el óxido  y pintándola de nuevo.
El gato disfrutó  de la reunión  saltando a los hombros de Andrea y acariciándola en el cuello, Andrés no se cansaba de contarles a sus padres cómo había  llegado ese gato. Cualquiera diría  que cayó  desde un rayo en una noche de tormenta,  la Sra.  Claudina admiró  al  pequeño felino su pelaje angora  de color amarillo con ojos azules.
 Qué raro expresó, nunca había  visto un pequeño felino  así y tan bonito. Lo que más admiro en él es como es con Andrea de cariñoso.
 Sí respondió Andrés,  ya estoy celoso con ese gato. Ja…


LOS TRABAJOS

El día era hermoso y la alegría  de los novios era mayor, llegaron  a la casa abandonada muy temprano, los pintores  empezaron por una pieza que  había  desocupada. El jardinero en el jardín limpiando y ordenando las plantas, el hojalatero arreglando la reja con una galletera, pasándole una escobilla de acero para después  aplicar  la pintura  con anti oxido negro  y al final una mano al aceite especial para fierro.

María  y su ayudante sacaron las cortinas que no se veían ni viejas ni sucias. Un electricista revisó  las instalaciones eléctricas y todos los artefactos eléctricos. Andrea revisó  los baúles con ropas, los roperos. Muchas cosas fueron al canasto de la basura pero la gran mayoría   estaba en perfectas condiciones.

¿Sabes Andrés? Me siento como si siempre  hubiera estado aquí. –
Yo también,  me he familiarizo tanto con cada cosa. Parece que antes todo hubiera sido mío.
-Sí  todo es nuestro. Mis padres me regalaron esta casa para ti  para mí  y quieren  que compremos  todo nuevo.
 –No, eso no;  sabes que no puedo deshacerme de todo lo que está  aquí, sólo hay que  ordenar  los muebles con limpia muebles, mira  qué hermosos están  quedando, si todo hecho en madera de castaño. La aspiradora se encarga de sacar el polvo, las alfombras, son persas auténticas. Las podemos llevar a la tintorería. –
Tienes  toda la razón  para mí  es como si nos hubiéramos  encontrado un tesoro, un gran tesoro. Es mi premio por haberte esperado tanto tiempo.-
¿Aún recuerdas ese primer día?
–Sí, aún  recuerdo ese primer día de clase. Sí aún era tan joven, por decir así sólo un niño, pese  que ya era la tercera carrera  que había tomado. Había pasado por dos Universidades. En mis dos carreras anteriores alcancé  hasta cuarto año y me retiré  hasta que postulé  en literatura  para encontrarme contigo ¡Ay! Ese gato  que se echa al medio, mira como se hace el regalón.

Don Andrés, -Dime María. –Faltan detergentes, aquí  está la lista, ¡uf! Tanto. Ya iremos al supermercado. – Alimento para el gato también. Terminamos aquí  y vamos  de compras. El gato no se cansaba de ronronear. Con los baúles abiertos  ordenando los hermosos juegos de sábanas carpetas manteles de mesa y adornos en géneros  para las mesas de centro.
El eléctrico  ya había  revisado toda la instalación de  la casa,  los artefactos. Ahora puedes lavar, María,  la lavadora está  excelente y en la cocina todo quedó  perfecto. –Gracias señor Solar cualquier cosa me llama. Le dejo mi tarjeta. Espero queden conforme  con mi trabajo, como electricista.

¿Y la cocina? No te preocupes, María.  No vas a cocinar. Nosotros traeremos almuerzo del supermercado. María  y su ayudante no se cansaban. Con su plumero, escoba, escobillas de un lado a otro, dejando todo  impecable. Justo cuando iban saliendo llegó el doctor con su esposa. Mucha alegría.  Se incluyeron al quehacer de la casa,
 Vamos  a comprar papá.  ¿Quieren ir o nos esperan aquí? –
Los esperamos aquí. –
Bueno papá  nosotros volveremos pronto. —
No sabes  Andrea, lo feliz que me siento. Para mí  todo esto es un milagro, es como haber tomado el cielo. —
Andrés querido, yo estoy segura que estamos en las mismas condiciones._
 Cómo  no voy a pensar que todo es un milagro: tú  me ama, encontrar esta casa abandonada con tantas reliquias en su interior, mis padres  que te adoran. –
¡Cuidado Andrés luz roja! –Perdón pero me había dado cuenta y no olvides soy yo el que va manejando.
—Sí mi amor.  – ¿Trajiste la lista?—
Sí, aquí la tengo. —
Esta es la primera compra que hacemos juntos para nuestra casa.-
 El hombre paga, guarde su cartera.
 Debo decirte que mis padres están sorprendidos, saqué la carrera, tengo novia y pronto  seré un hombre casado con la mujer más  linda, pero no me has dicho cómo me está quedando  la barba.-
  Te sienta mucho realmente te vez muy especial, y también te aumenta la edad.-  Sí, ya no soy el alumno, pronto seré  el maestro como tú  “mi maestra” ¿Ves algún estacionamiento? –
 No  allá  mira, uf  si aquí  quedamos bien. – Déjame llevarte abrazada mi tesoro.-
 No me beses en público-
 Sí solo es un beso en la mejilla, sabes me da miedo besarte, besarte si apenas te he besado dos veces y ha habido tormenta. –
 Sí, es raro; eso es solo una coincidencia.-
 Dejémoslo así. Lo que más me abruma es ese gato.-
 Es un gato tan lindo,  solo un gato en busca de un amo que lo regalonee.-
 Tan cargante que es contigo, me desespera.
Llevemos un carro. No olvidemos  el alimento para el minino.
 Imagínate si ya tenemos hasta un felino. No  es solo el gato, ¿no te has dado cuenta que en el árbol de camelias hay un nido?-
 ¡No me digas! – No será un ruiseñor como ese cuento de Oscar Wilde del ruiseñor y la rosa roja. Es un cuento muy hermoso.
Oscar Wilde nació en Irlanda el 16 de octubre 1854  hijo del cirujano William Wilde y de la escritora  Joana Elgee. Oscar  Wilde muere en Paris  Francia el 30 de noviembre 1900. Dejando un gran legado de novelas y cuentos de excelente  calidad literaria. El cuento titulado El ruiseñor y la rosa. Un estudiante  desea bailar  con la hija del profesor. Esta  le promete que  irá v bailará  con él  en la fiesta del Príncipe si le consigue una rosa roja. El problema  es que no es época de rosas rojas, un ruiseñor testigo de los lamentos del joven intentará  ayudarle.

Por favor no sigas, no sigas que yo  no soy ese joven del cuento ni tú eres la hija del profesor, y el pájaro que habita en este árbol no es un ruiseñor, debe ser un zorzal, o un colibrí; de todos modos debe ser un pajarito hermoso, o una codorniz, ya lo veremos.
 Qué raro  tanto tiempo la casa abandonada y no hay  ratones.-
 En plena ciudad es difícil que haya ratones.- Pero ese pastizal, sólo el pastizal largo y cómo de la noche a la mañana estaba todo florido.-
¿Qué nos falta? –
Revisa la lista, no falta nada.

Ya llegamos papá, mamá.
 Qué hermoso está quedando todo. El color de la pintura es bellísimo ¿Quién lo eligió?
 Los dos lo elegimos papá.- María ¿qué te falta en la cocina?
 Otra manito en los azulejos, y ya está todo listo, Sra. Claudina es una casa realmente hermosa. –
 Sí María, tienes toda la razón es una casa hermosa.-
 Aquí está todo lo que encargaste María. Viene un plato para el gato más su alimento.
- Yo le doy  su alimento, mira como ronronea, es único, observa mamá como es de cariñoso con Andrea. Se vuelve loco.
¿Pidieron la hora en el civil? –
Sí fuimos en la mañana. Para un mes más.  Antes imposible. La casa va  a estar lista en un mes.
 ¿Y la Iglesia?
 Mañana  vamos a hablar con el padre Pablo.
 Eso me lo dejas a mí.  Nosotros hacemos eso con Claudina. Sí, vamos hablar con el padre Pablo. Vamos Claudina que mañana tengo que estar a las ocho  en el Hospital. Adiós Andrea, adiós  Andrés, adiós hijos míos.
¿Ya se fueron los maestros?
 Sí, los maestros ya se fueron ¿Y María y  su ayudante?
Estamos aquí todavía don Andrés.
Bueno, vamos Andrea, tú abres mañana María. –
 Sí Don Andrés
. Ay María  déjame darte un abrazo, estoy tan feliz.- ¿Sabes Andrea? Que yo tengo  dos grandes madres, una me pario y otra me ha cuidado y me hacía  el gusto en todo, mamá 
No me digas nunca más Andresito, ahora soy el maestro y en un mes más seré un hombre casado.
Adiós, Señorita  Andrea,
Adiós María, gracias por todo, Adiós,  Nelly.
María  y la ayudante Nelly  se fueron
Ya  oscurece. La casa tenía luz. Se podía  ver lo hermosa que estaba quedando. Aún  más hermosa de lo que estaba.-
 Dices que en el árbol hay  un nido.-
  Sí  yo vi un nido.- ¿Qué  pajarito será? –
Ya  lo  vamos a ver.- siéntate a mi lado déjame arreglarte el pelo, hemos tenido tanto trabajo que tu pelo lo tienes muy  desordenado, déjame besarte, besarte.
Si abrázame así  bésame, bésame uf ¿Qué  le pasa a ese gato? que maúlla  y maúlla, me ha asustado.-
 Está  afuera, déjalo  afuera. ¡Andrea mi amor! ¿Te has dado cuenta de algo?-
 Sí  me has besado y no ha habido tormenta.-
 Amor mío qué felicidad bésame, bésame  no hay tormenta.-
 Sí, no hay tormenta, pero sientes cómo ese gato maúlla, pensarían  que lo están  matando.-
 Déjalo que maúlle toda la noche, bésame, bésame; si te amo tanto, mi amor, mi tesoro, mi vida. Lo eres todo para mí.-
Yo te amo, te amo mi alumno regalón
 Ahora soy  tu alumno regalón. Si ni me mirabas.-
 Para que te iba a mirar si te tenía  en mi corazón.-
Te llevo a tu departamento  y mañana  seguimos con esto. Ordenar y ordenar  solo ordenar, porque todo lo que hay aquí es una reliquia.-
 Yo lo siento igual.

AL  DÍA SIGUIENTE

Una  pregunta, ¿Vamos a cambiar las chapas?-
No.  Fíjate que no me gustaría  cambiarla, porque esas llaves para mí, las considero especiales.
Creo lo mismo  esas llaves nos abrieron las puertas de este palacio.
 ¡Es nuestra casa, querida!-
 Para mí, es nuestro palacio
 Bueno toda morada es un palacio para los que lo moran.-
 Totalmente de acuerdo.-Ya llegaron los trabajadores el eléctrico arregló  todo solo le faltaba el timbre y los citófonos.
María ¿Qué  hará  hoy día?
-Voy a limpiar  esos candelabros de metal y todo lo que necesita. Brazo  o Silvio.-
 Eso lo puede hacer Nelly. Ayúdame con las ropas
 ¿Señorita Andrea vio como está quedando el jardín?-
Realmente hermoso.-
El Jardinero quería preguntarle por algunas plantas nuevas, las azaleas que están a la orilla,-
Están bien  así  me gustaría ese pequeño pradito colocarle orejas de osos en diferentes colores.-
 ¿Y cuántas habría que traer?
El jardinero dijo que con cincuenta bastarían.-
 Le pregunto a Andrés.- Andrés  hay que comprar algunas  plantas para el jardín.-
 Bueno  vamos los dos –
 Sí pero a mí me dejas  en el centro, tengo  que ver lo de mi vestido de novia.-
 ¡Vestido de novia, que linda de vas a ver! Mi Andrea querida.-
Quiero algo muy pero muy sencillo.-
Lo que sea mi amor estoy seguro que aunque te envolvieras en una arpillera serías   la novia más hermosa.
-No exageres.- los dos nos vamos  a disfrazar con una arpillera.-
 No te rías  - ahora  que tienes esa linda barba parecerías un náufrago abandonado en una isla.-
 Vamos  por las plantas, después vamos a lo de tu vestido, en todo caso yo te espero porque no te voy a mirar.

REGRESANDO A CASA

¿Vio lo del vestido señorita Andrea?-
Como  te dije, María,  algo muy sencillo, largo, blanco, más bien ajustado con un pliegue atrás.-
Estabas hablando con María.  Yo no escuché nada. Cuando lleguen mis padres vemos el asunto de  las tarjetas, quedaron de venir.-
Yo  quiero muy pocos  invitado, más bien algo totalmente privado.-
Sí  pero la comunicación a todo el mundo se hace ¿Qué hace el gato en tu falda? –
Se hace el regalón porque yo también lo regaloneo.



TRABAJOS TERMINADOS

Un mes  demoraron los trabajos de la casa y todos los preparativos del matrimonio.
 ¿Y los padrinos?- Sabes papá, espera Andrea, siéntate a mi lado déjame abrazarte aquí  en la casa de mis padres, escúchame bien, yo estaba pensando algo, primero quiero preguntarle a Andrea,
 Qué  has pensado de sus padrinos.
 La verdad es que no me he detenido a pensar en mis padrinos.-
 ¿Y te gustaría  que mis padres fueran tus padrinos?- Todos se miraron.- Yo sería inmensamente feliz que mis futuros suegros fueran mis padrinos de matrimonio ¿Y quiénes serían los tuyos?-
Como digo yo estaba pensando algo bien especial. Todos lo miraron interesados, luego Andrés  dijo: Tú, mamá, me pariste, te amo por sobre todas las cosas, como igualmente a ti, papá. Andrés estaba muy emocionado. Luego siguió diciendo.-Me amamantaste con ese amor de madre, me cuidaste, en compañía  de este gran hombre mi padre, pero: Yo  tengo que reconocer, que una tercera persona también hizo el papel de madre: es parte de la familia, me refiero a María  por eso quiero que ella sea mi madrina de matrimonio.
Hijo mío, que Dios te bendiga. Eres un buen hombre. -Mi amor déjame abrazarte.-  María  dónde estás.-
 ¿Me llamaban? –
 Siéntate María, siéntate y escúchanos.
 Diga usted doctor.- La familia y nuestra futura nuera queremos pedirte que seas la madrina de matrimonio de Andrés,-
¡Ay!  No, Andresito usted quiere que yo sea su madrina.-
 Si, María, pero no llores; si serás  madrina de mi matrimonio.-
Abráceme Andresito.-
 Ya no llores  tanto, mujer. Sabes que te queremos y sabes lo importante que has sido para nosotros, especialmente para mí  una segunda madre.
 Ese día no plancharas mis ternos, ni ropa, ni nada, serás mi madrina.- ¿Y su padrino?-
Tu hijo está en el norte.-
 Sí  está trabajando en las minas de oro del norte.-
Bueno comunícate con él  para que te acompañe ese día. Como ingeniero de minas que es, se puede pedir permiso y venir a  acompañarte, tu  sabes yo lo quiero como hermano.-
Si, Andresito. Gracias a sus padres mi hijo es ingeniero.
 Yo diría   gracias a su  inteligencia, al esfuerzo y a lo responsable y abnegado que fue siempre. No es fácil ser ingeniero.

Vamos  a preparar la cena. Dejemos  a estos dos hombres padre e hijo que conversen cosas de hombres. Andrea preocúpate de la ensalada, María  coloca la mesa, yo veo el guiso.

Hijo mío como médico que soy te hablaré bien claro. ¿Cómo es tu relación con Andrea?
-Bueno papá somos novios.- Pero en la intimidad.-
 Nos amamos mucho.-
Pero dime ¿Han tenido relaciones sexuales?-
 Nos vamos a casar papá.
No quiero ser indiscreto hijo ¿has tenido relaciones? No me mires así, pero  soy tu padre y además  medico también.-
Tú sabes papá  he leído mucho, la naturaleza es sabia y yo amo a Andrea desde antes de conocerla,  no me gustaría haberle sido infiel ni faltarle  el respeto antes de ser su esposo.
-Bueno hijo como padre solo quiero ayudarte es posible qué no puedan tener hijos pero la ciencia hace milagros hoy día, como médico ginecólogo te aseguro que te haré padre  tus semillas las sembraremos fecundadas en ese vientre de Andrea que se ve fuerte y sano yo sé  que has elegido una gran mujer como tu esposa.
¡Gracias!
 Vamos a ver cómo está la cena con estas señoras, ¿Y el vino? Abre una botella de ese vino especial que tengo en la despensa.
 Ya todos en la mesa, el doctor exclama, ¡que exquisito! está este guiso, mi Claudina lo preparó, ¿No es así?
 Sí yo lo preparé, para nuestra futura nuera y nuestro hijo.
El tiempo pasa tan rápido y falta tan poco para la boda.-
 Yo quiero que sea mañana.-
 Que  estás apurado hijo.- ¿Qué dice Andrea? – Sonrisa.
No puedo negar. Espero ese día feliz.-
 Y me miras a mí.-
Sí mi amor, falta muy poco para que llegue el día en que seamos marido y mujer.
 Antes de nuestra boda vamos a ordenar la biblioteca, que es realmente un tesoro.
  Imagínense; están los libros  ordenados por países, año, y los respectivos escritores.- Que  interesante. Eso lo haremos mañana.

ORDENANDO LA BIBLIOTECA

Yo no sé por dónde empezar, estoy  realmente fascinado con esta colección de libros, en el cuarto de la despensa hay  una escalera que nos va a servir para ver los textos  que están en la parte de arriba de la estantería.
Considero  que lo primero sería  arreglar o mejor dicho ordenar esa primera hilera va  por abecedario Alemania, sigue  Argentina. –
 Sabes prefiero empezar por Chile, ahí al medio  dirás que soy  desordenado pero estoy loco por empezar por mi País.-
 Ya sujétate, la escalera. Yo me subo y te voy pasando los libros para limpiarlos con ese paño que trajiste tú del supermercado. –
 Va el primero “La araucana”-
No grites tanto.
Tu sabes que la Araucana fue el primer libro escrito en Chile el año 1550 es un poema épico. Su autor Alonso de Ercilla y Zúñiga, un español  más culto que el resto de los conquistadores de la época. Este poema relata la primera fase de la guerra de Arauco entre españoles y mapuches. Alonso de Ercilla llegó  a Chile bajo el mando del Gobernador García  Hurtado de Mendoza. Para llevar a cabo esta obra el autor Alonso  de Ercilla tuvo que hacerlo en corteza de  árboles o cualquier material de la naturaleza que le sirviera. Fue   publicado en Madrid en 1574 escrito mucho antes  en Chile, Excelente pero yo te voy a leer una parte de este poema épico que es  muy hermoso.
Chile, fértil provincia señalada
En la región antártica famosa
De  remotas naciones respetadas
Por fuerte, principal y poderosa
La gente que produce es tan granada
 Tan soberbia,  gallarda y belicosa
Que no ha sido por rey jamás regida
 Ni a extranjero dominio sometida.

Ahora te paso el segundo, “Arauco Domado” Y te digo qué:   García Hurtado de Mendoza no quedó  conforme con la Araucana porque en realidad es un poema hermoso donde destaca al pueblo mapuche y ofuscado por esto pide al escritor chileno le escriba algo en 1596 Pedro de Oña así  nació  “Arauco Domad” siendo una excelente  obra no supera a La Araucana de Alonso de Ercilla.
Creo que deben ser unos quinientos libros chilenos,
 ¡Tantos! –Bueno sigamos.
 No me leas tanto que así no vamos a terminar en mil años.-
 No exageres.- Ese  es Martín Rivas de Bless Gana.-
 Ya no más comentarios, - pásame de cinco juntos. Los que estén  deteriorados los voy dejando aparte para arreglarlos.-
Faltan los libros más importantes
Ya hemos terminado con todos los textos chilenos.
 ¿Y no te has percatado que faltan  dos libros que son lo mejor de lo mejor, sin desmerecer el resto?
¿Cuáles?-
 Espera, mira allá.- sí ahí tienen que estar
 Lógico lee.-
 Arriba. ”Premios Nobel” –No podían faltar. Gabriela Mistral Premio nobel de Literatura 1945, Premios, Nobel de Literatura el poeta Chileno Pablo Neruda año1972.-
 Aquí están todos los premios Nobel de Literatura.

Es preferible que este  trabajo lo haga la María  porque nosotros no vamos a terminar nunca, cada libro es un tesoro que nos invita a compartir su riqueza.
 Las letras son como un grano de arena que se va sumando una a una capaces de formar un mundo del arte literario, fantasía y sueños que nos llevan a recorrer las maravillas de nuestro existir
 Sí  como un ladrillo que adosado el uno al otro son capaces de construir castillos, palacios, rascacielos , grandes  monumentos, donde encontramos todo el pasado ya sea bueno o malo, la historia, la construcción de tantas vidas, el presente y el futuro las fantasías  de algún  soñador, camino a la realidad , como dijo Julio Verne.
Julio Verne nacido en Nantes Francia en 1828-1905 libros; De la tierra a la luna, Viaje al centro de la tierra, 20.000 leguas  en viaje Sub Marino,  Miguel Strogof, Cinco semanas en globo y La vuelta al mundo en ochenta días.

DIA DE LA BODA

Algunas compañeras de trabajo de Andrea la ayudaron en su departamento con la preparación  a su boda, el maquillaje, el traje,  el peinado, los zapatos, las joyas, las medias,  todo era carreras y buscar una cosa,  buscar otra, risas y bromas.
 ¿Y cómo te conquistaste ese tremendo novio? –
¡Por favor que estoy tan nerviosa!-
Quién lo iba a creer, si eras tan seria.-
Bueno la vida nos da sorpresas, no puedo negar que estoy muy enamorada. Es como si lo hubiera conocido desde hace mucho tiempo, - Pero no fue poco, imagínense  desde que llegó a primer año se fijó en mí y me esperó hasta que me conquistó. Todo ha sido muy hermoso, soy tan feliz como ustedes no se lo imaginan.-
 Pero no vas a poder darle hijos.-
 Mi suegro es un gran médico y nos prometió  qué él por medio de la ciencia haría  el milagro con la ayuda de Dios todo es posible, él nos explicó  científicamente, No olviden que Sara la mujer  de Abrahán fue madre a los sesenta años.
Esas cosas sólo están en la Biblia.-
 Yo creo mucho en Dios y  él nos puede bendecir  con un hijo.-
Faltan los guantes.-
 Ahí  en esa caja sobre la mesa están.-
 Y el perfume.- 
Ya estás lista. Te ves preciosa. Descansemos un momento.-
 ¡Cuidado no arrugues tu vestido!- Te quedó hermoso,  sobrio  sencillo y  a la vez elegante.- ¡El timbre!-
Deben ser mis suegros, ellos son mis padrinos.-
 ¿Y los padrinos de Andrés?-
 El eligió a María, una gran mujer  que le ha dado tanto cariño. Se lo merecía. Y el hijo de María, que es ingeniero de minas en el norte, será el padrino, crecieron juntos se quieren como hermanos.-
 ¡Andreita! ¿Cómo estás? ¡Qué hermosa! te ves, tu traje  es hermoso, tan sencillo se ve tan especial.-
 Gracias Señora Claudina, Ellas son mis colegas Profesoras de la Universidad.-
 Así que ustedes eran las profesoras de mi hijo.-
 Sí lo conocemos desde el primer año Su hijo señora es realmente admirable, era tan tranquilo. Si sólo se dedicaba estudiar y ahora  se casa con nuestra colega Andrea. Eso  no lo imaginamos nunca,
 Así  es la vida. Siempre nos da sorpresas.-
 Lo mismo digo yo. Respondió el doctor que había permanecido en silencio. Luego agregó. Estás  admirable, Andrea. Qué orgulloso me voy a sentir entregándote a mi hijo.-
 Sí  nosotros la vamos entregar a nuestro hijo.- Bien, Andrés ya está en la Iglesia, vamos saliendo no hagas esperar al novio.-
 Sí ya estoy lista. – Te veo muy nervios, hija, calma nosotros somos tus padres, te queremos como una hija.
-Claudina abrazó  a la novia  con tanta ternura que siendo menor le dio apoyo  de una abnegada madre, Andrea tiritaba  completamente.-
 Si sigues tan nerviosa voy a tener que darte un calmante.-
 No,  doctor, llegando a la Iglesia me va a pasar.-
    Ya llegamos. Baja.  Mira ahí  está  tu novio, mi hijo, esperándote, ¿Estás más calmada?-
 Sí, estoy feliz, muy feliz.-
 Avancemos.  La música.  El novio ya en el altar junto a sus padrinos. La iglesia llena de gente.  Andrés  vestía  un terno azul de alpaca, camisa blanca  con colleras doradas,  guantes blancos, corbata  roja. Se veía  hermoso, parecía  un príncipe. Empezó la ceremonia  y el Ave María de  Schubert emocionó  a todos los asistentes, en especial a los novios.

Cuando salieron de la ceremonia  recibieron una lluvia de arroz y pétalos  de flores, no tenían tantos invitados a la Iglesia.  Los compañeros  de Andrés  de sus carreras anteriores que no terminó,  supieron de ese gran acontecimiento. Se casaba con la Maestra. Asistieron a esta gran boda sorprendido Andrés y emocionado a la vez se abrazó con sus ex – compañeros Agradeciendo tal asistencia en un día tan especial, no faltó que más de uno le dijera.
 Tu gran secreto. Te hacías el tonto, estabas calladito. Felicitaciones ¡Muchas felicidades Andrés! Todos aplaudían la salida  de los novios, ¡vivan los novios!  ¡Vivan.!

LA CENA

La cena se consideró algo muy sencillo, se efectuó  en un restaurant. Sólo fueron invitados los más cercanos a la familia por parte de la novia  El Decano de  la Facultad donde hacía   clases, algunos profesores compañeras de trabajo y nadie más. Por  parte del novio  nomás  de veinte persona. En cuanto a Andrés,  que no tenía  amigos íntimo, sólo compañeros de estudio, que igual quisieron acompañarlo  en la ceremonia religiosa sin haber sido  invitados lo que fue muy grato para Andrés  como también  para sus padres que han  tenido tal gentileza.

María  y su hijo, los padrinos del novio estaban emocionados, se sentían  muy  honrados por haber tenido el honor de apadrinar al único hijo  del doctor. María  vestida  muy sobria se veía  elegante y distinguida y la felicidad de ver a su Andresito casado y su hijo ingeniero le daba un aire angelical colmándola de una hermosura intangible.
Terminada  la cena empezó  el baile. Una pequeña orquesta dedicó  el vals  a los novios.  Salieron al medio de la pista, Andrés  la tomó  por la cintura empezando la danza  al compás  de la música de Strauss.
Que sorpresa,  Claudina. Míralo como baila Andrés el vals. Yo no tenía idea que bailara tan bien nuestro hijo. Nos da cada sorpresa.-
 Yo siempre te dije que tuvieras paciencia, no olvides lo estudioso que era, y tan tranquilo. Hoy somos muy felices con todas estas sorpresas  que nos está dando.
La velada fue hermosa. Pasada la media noche los novios se despidieron
¿Mañana yo  los llevo al aeropuerto?-
Sí papá –
 ¿A qué hora sale el avión?
 A las doce horas
 Llegamos hasta puerto Montt y desde  allí  nos espera un auto para llevarnos hasta el hotel que queda más  al sur.-
 Ya papá  hasta mañana
 Hasta mañana hijo. Un abrazo a mi nuera hasta mañana.

NOCHE DE BODAS

El auto se detuvo, Andrés abrió  la reja el vehículo.  Entró  al garaje, el novio fue a abrir la puerta de la casa, volvió  al auto abrió  la puerta  y tomó  a su esposa en sus brazos llevándola hasta el lecho nupcial. Luego  fue a cerrar todas las puertas. Se quedó en el living. Se sirvió  un trago de whisky con bebida. Era muy feliz. Ese sería  el paso más importante de toda su vida. Después  de algunos minutos se encaminó  donde su esposa.
 Apareció  en la puerta, alto, elegante con su barba más  crecida, un tanto despeinado,  que lo hacía  aún  más  atractivo, con un tono colorín como igualmente la barba. Andrea ya acostada con su camisón  de encajes blancos  lo miró llena de amor,  haciéndole señas con los brazos invitándolo a su lado.
Él se desató la  corbata, colgó  su vestón azul de alpaca, empezó  a desabrochar la camisa. No pudo seguir. Aún  casi vestido se acercó  a su esposa con el dorso desnudo, la abrazó, la besó muy apasionado.  Ya no hay  tormenta cuando te beso, dijo; con voz entre cortada, amor.
 Pequeños maullidos interrumpieron un tanto su encuentro amoroso.
-¡Mi Andrés!  ¡Mi amado! ¡Qué  feliz me haces!-
Y tú a mí, Estaremos siempre juntos, para siempre.-
 Espera  me voy a sacar los zapatos, y los pantalones.
  Una vez con los pantalones  en la mano los dobló  y los colgó junto con el vestón  en el closet. Antes ya se había sacado los zapatos. Sólo tenía los calcetines y los calzoncillos. No se colocó  el pijama.  Levantó  la ropa, se acomodó  al lado de su esposa.

Mírame, déjame mirarte que después  de esta noche nuestras miradas serán diferentes, esta es la última  vez que disfrutamos nuestro amor por una mirada, por un sentimiento tan puro, tan noble, tan divino como el que nosotros hemos vivido, mi amada esposa, déjame  tocarte, déjame  besarte, déjame hacerte mía para siempre, este  torbellino de amor, este sueño convertido en realidad,
 Cariño mío, bésame así,  no te detengas, apriétame más y más.  Estamos juntos, ahora más  juntos. Mi amor, te siento tan dentro de mí  como si fuéramos uno solo,
 ¡Qué  placer tan grande! qué eclipse tan maravilloso cambiará  nuestras vidas, eres mi vida, mi existir. Cómo iba a imaginar que existiera tanta belleza.-
Tesoro mío abrázame  más
 ¡Mi princesa te tengo en mis brazos! Mi reina sigue pídeme, más dime, dime que me amas, tanto como te amo yo.- No tengo palabras para expresar tanto amor que siento por ti.
¡Pero te diste cuenta! Que justo en nuestro momento tan especial ese maullido tan  terrible de gato fue terrible,
 Que justo en nuestro momento, ¡ese momento! ¿Qué le habrá pasado? Si cualquiera diría que lo estaban matando.
 Olvidemos el gato ¿Cómo fue? - ¡hermoso, lo máximo! ¿Quieres bebida? –
Sí,  quiero bebida.-
 ¿Tienes sueño?-
No  Bueno la noche es nuestra, deme  otro beso muchos besos, mi regalona, mi amada maestra.
 Ya no soy tu maestra, soy tu esposa.-
 Déjame besar estos lindos pechos que son como dos frutos de la tierra prometida, bésame, bésame, bésame.


EPÍLOGO
Antes de salir al aeropuerto en el patio yacía  el gato  frío como un témpano, inerte, sin vida,  sin un respiro, sin maullidos, sólo dejando su recuerdo de haber sido una vez un gato, un gato hermoso que se apareció en una tormenta haciéndose el regalón de la maestra, la hermosa Andrea.
¿Acaso sería un ser del séptimo cielo? ¿Cuantos serán nuestros enamorados, y no lo sabemos? ¿Sería un Dios convertido en gato?

 El viaje  fue hermoso y feliz como igualmente la estadía  en el Hotel entre bosques nevados, al fin del mundo y como cosa de milagro a los nueve meses justos, Andrea   dio a luz una hermosa niña colorina, igual a  su padre  el joven Andrés, el alumno, el enamorado de su Maestra. Fueron muy felices.

FIN

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Minero